Origen

Chanco: Originario de la región del Maule. Es un queso de vaca, mantecoso y de maduración rápida. Se dice que la receta original tiene raíces en las técnicas que trajeron los monjes españoles, pero adaptada a la leche y el clima del campo chileno.

Mantecoso: Un clásico indispensable en la mesa nacional. De textura semi-blanda y sabor suave, es un derivado directo de las recetas tradicionales de las zonas lecheras del sur.

Panquehue: Queso semi-duro elaborado en la zona de Aconcagua. A menudo se le añaden especias locales como el merkén o ciboulette para darle un carácter más fuerte.

Parmigiano Reggiano: Su historia se remonta a la Edad Media, cuando monjes de Parma y Reggio Emilia buscaron crear un queso de pasta dura que pudiera conservarse por años.

Gorgonzola: Queso azul de leche de vaca. El folclore local dice que un quesero distraído dejó cuajada fuera toda la noche y a la mañana siguiente la mezcló con la fresca, permitiendo que las esporas azules prosperaran.

Mozzarella di Bufala: Queso de pasta hilada (pasta filata). Empezó a producirse masivamente cuando los búfalos de agua fueron introducidos en Italia (algunos historiadores apuntan a los normandos o a las invasiones godas).

Pecorino Romano: Elaborado con leche de oveja (pecora). Era un elemento tan vital por su larga caducidad que formaba parte de la ración diaria estandarizada de los legionarios romanos.

Roquefort: Elaborado con leche de oveja y madurado en las cuevas del monte Combalou. La leyenda cuenta que un pastor olvidó su pan y queso en una cueva por perseguir a una joven; al volver meses después, el hongo Penicillium roqueforti había hecho su magia.

Brie: Conocido como el «Rey de los Quesos». Es de pasta blanda y corteza enmohecida. Históricamente, se usaba como tributo para pagar impuestos a los reyes franceses.

Camembert: Muy similar al Brie pero originario de Normandía. Se le atribuye su creación a Marie Harel durante la Revolución Francesa, supuestamente guiada por un sacerdote rebelde que huía de la región de Brie.

Comté: Queso de pasta dura de las montañas del Jura. Se fabrica desde la Edad Media en «fruitières» (cooperativas de ganaderos) debido a que se requería la leche de varios rebaños para hacer una sola rueda grande que resistiera el invierno.

Manchego: Se elabora exclusivamente con leche de oveja de raza manchega. Su arraigo cultural es tan profundo que ya aparece mencionado en las páginas de Don Quijote de la Mancha.

Cabrales: Un queso azul potentísimo de Asturias, madurado en cuevas naturales de los Picos de Europa, donde la humedad ronda el 90%.

Tetilla: Originario de Galicia, famoso por su forma cónica que recuerda a un seno. Históricamente, sus orígenes están ligados a los monasterios locales del siglo XI.

Emmental: Famoso mundialmente por sus «ojos» (agujeros). Estos se forman porque unas bacterias específicas liberan gas carbónico durante el proceso de maduración, y al no poder escapar de la gruesa corteza, forman burbujas.

Gruyère: Queso de pasta prensada y cocida, sin agujeros grandes. Se perfeccionó a lo largo de los siglos como un método para almacenar el excedente de leche de verano y sobrevivir los crudos inviernos alpinos.